Transmutando la vulnerabilidad: Luz, sonido y la voz de mis plantas
A veces, las exploraciones más complejas nacen de los espacios donde nos sentimos más frágiles. El video que resume mi proceso para la postulación a Enjambre comienza precisamente ahí: haciendo un guiño a una situación de vulnerabilidad personal reciente. Reconocer ese estado fue el punto de partida necesario, el catalizador para un proyecto que terminó expandiéndose hacia algo mucho más grande y orgánico.
Durante las últimas semanas, me sumergí de lleno en la creación de un ecosistema donde la naturaleza, el código y la música dialogan en tiempo real. Compuse un track original y diseñé desde cero la arquitectura de comunicación que traduce las bioseñales de mis plantas en estímulos de luz y sonido.
Capturar esa información biológica invisible y mapearla para generar texturas sonoras y reactividad visual lumínica ha sido un proceso intenso, tanto en lo técnico como en lo emocional. Es, en esencia, otorgarle una voz audible y visible a los ritmos vitales de mi propio entorno. Cuando la planta respira o reacciona, el entorno audiovisual responde con ella.
Este trabajo para Enjambre es una síntesis profunda de mi búsqueda en el arte medial: desdibujar las líneas entre lo biológico y lo digital, usando la tecnología para conectar de formas más íntimas con lo que nos rodea. El video y la obra no son solo un sistema interactivo o un diseño sonoro; son un registro de resiliencia, de cómo transformar la fragilidad en un puente hacia nuevas formas de comunicación audiovisual.